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Historia

El río Segura ha marcado desde siempre la existencia de Beniel, propiciando su nacimiento y condicionando su desarrollo posterior. Como en muchos otros casos, la leyenda también envuelve a la aparición de la localidad y se vincula a su propio nombre, que procede del árabe. Así, Beniel podría venir del término 'benill', cuyo significado es 'hijos del pacto', y apuntaría a que en este paraje se firmó el acuerdo entre el gobernante visigodo Teodomiro, cuya capital se situaba en Orihuela, y los musulmanes llegados al Valle del Segura en el 713. En los años siguientes Beniel fue una alquería con un núcleo poco poblado que salió adelante gracias a la pesca y la caza.

La conquista cristiana del territorio a mediados del siglo XIII ocasionó una grave regresión demográfica en Beniel, al igual que sucedió en la propia capital, ya que la población autóctona se vio obligada a marchar y no llegaron suficientes personas para repoblar totalmente el reino conquistado. Más tarde se sumó el problema de la división entre la Corona de Castilla y la de Aragón, resuelto sucesivamente con el Tratado de Almizra, la Sentencia Arbitral de Torrellas y el Tratado de Elche, éste último en 1305, que fijó la frontera entre las actuales provincias de Murcia y de Alicante. Para marcar los límites entre las dos Coronas, en el siglo XIV se colocaron dos mojones que en tiempos de Carlos III, y debido a su mal estado, fueron sustituidos por los actuales mojones, conocidos popularmente como 'los Pinochos'.

Aún en tiempos de los Reyes Católicos, Beniel fue testigo de la disputa entre los ganaderos y los agricultores de la localidad en cuanto a la distribución de terrenos para una y otra actividad. Los monarcas fallaron en favor de los ganaderos y después decidieron poner la propiedad de las tierras en manos de Gil Rodríguez de Junterón, protonotario del papa Julio II y Arcediano de Lorca, y promotor de su famosa capilla funeraria en la Catedral de Murcia.

Durante del siglo XVII, el rey Felipe III decidió que Beniel quedara desvinculado de la jurisdicción civil y criminal de Murcia, lo que atrajo a nuevos pobladores, pero el gran impulso a la Villa lo trajo Gil Francisco Molina de Junterón, que con sus decisiones favoreció el desarrollo y producción de la huerta benielense drenando terrenos hasta entonces pantanosos e inutilizados. Además, Molina de Junterón recibió el título de primer Marqués de Beniel en 1709 con el patrocinio del obispo Belluga, quien lo apoyó como firme defensor de la causa de Felipe de Borbón, el futuro Felipe V.

Ya en el siglo XIX, con la Constitución Española de 1812, los señoríos fueron abolidos y la jurisdicción de Beniel pasó a los alcaldes constitucionales, y aunque la vuelta de Fernando VII supuso la reinstauración de dichos señoríos, se mantuvo la figura del alcalde. La segunda mitad del siglo XIX resultó especialmente dura para Beniel, inmerso en crisis, con una deuda creciente y perdiendo población. Por esos motivos la localidad solicitó en varias ocasiones la disolución del ayuntamiento y su reintegración en el municipio de Murcia, pero la solicitud no llegó a prosperar. Ya en el siglo XX comenzó una lenta recuperación demográfica que elevó la calidad de vida de Beniel, cuya fortaleza económica se basó en la agricultura y, ya en tiempos recientes, en una industria diversificada y en el auge del sector de los servicios.

Patrimonio

En el municipio de Beniel, además del entorno natural, de la huerta y del río Segura que discurre por su lado norte, existen dos elementos patrimoniales destacados: por un lado, la iglesia parroquial de San Bartolomé, y por otro, los Mojones del Reino, conocidos popularmente como 'los Pinochos'.

La iglesia de San Bartolomé, situada en la plaza Ramón y Cajal, fue construida durante el primer tercio del siglo XVIII, siendo párroco el bachiller Francisco Ruiz Amoraga. Responde al estilo barroco, especialmente al interior, mientras que en su portada prevalece un clasicismo más sobrio y desornamentado, con los elementos arquitectónicos como protagonistas y una hornacina que contiene la imagen del titular, rematada con un frontón curvo. De las dos torres previstas, sólo se terminó la del lado norte. El templo tiene planta de cruz latina inscrita en un rectángulo, con una nave central más ancha y dos naves laterales conectadas entre sí.

En el lado oeste se abre la capilla de Nuestra Señora del Rosario, patrona de Beniel. Su imagen original, fechada en el siglo XVIII y atribuida a Francisco Salzillo, fue destruida junto con otras esculturas del retablo mayor durante la Guerra Civil. La actual imagen de la Virgen del Rosario es obra de García Mengual. Además, las pinturas de las pechinas que sustentan la cúpula y la decoración de la capilla del Rosario se deben al pintor Antonio Villanueva y fueron realizadas en el siglo XVIII. El templo también cuenta con esculturas de otros destacados artistas murcianos, como Juan González, José Antonio Hernández Navarro -a quien debemos la imagen del titular, San Bartolomé- y José Sánchez Lozano. Hay que destacar la restauración a la que fue sometida la iglesia de San Bartolomé a principios de los años 70 del siglo pasado, y que debemos a los arquitectos Alfredo Vera Botí y José Alberto Sáez de Haro.

'Los Pinochos' constituyen la estampa más conocida de Beniel y son la demostración histórica de su carácter fronterizo, en el límite entre las Coronas de Castilla y de Aragón. Los primitivos mojones fueron erigidos en el siglo XIV tras el Tratado de Elche que fijó la frontera, pero su mal estado cuatrocientos años después aconsejó una intervención durante el reinado de Carlos III, en el siglo XVIII. En ese momento adquirieron su aspecto actual, con dos altos pedestales cúbicos y dos remates tronco-piramidales con los que alcanzan los 5 metros de altura. Desde 1835 marcan el límite de las provincias de Murcia y Alicante, y en tiempos recientes han sido sometidos a varias restauraciones.

Por último, hay que citar las pequeñas ermitas de La Basca y de El Mojón: la primera está dedicada a Nuestra Señora del Amor Hermoso y la segunda al Sagrado Corazón de Jesús.

 

                           


El portal de Cultura, es una actuación perteneciente al proyecto Beniel Encrucijada Digital, el cual ha sido seleccionado dentro del Programa Ciudades Digitales Electrónicas, en el marco del Plan Avanza. La financiación de este proyecto corre a cargo de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, de la Unión Europea a través de los fondos FEDER y a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, así como del Ayuntamiento de Beniel.