I Recuerdos de un PuebloLogo portal de biblioteca de beniel

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Introducción

D. Roberto García Navarro

Glosar en breves líneas el significado de una obra como la que tiene lugar en este momento no es tarea fácil. Y no lo es porque, en su propia esencia, un libro de esta naturaleza es proteico y multidisciplinar.
En primer lugar, las fotografías contienen historias, historias que en silencio y con la complicidad de los que recreemos la vista en ellas, nos hablarán de quiénes fuimos. Allí descubriremos la mirada, los gestos, los hechos… de los paisanos que formaron y forman parte de nuestro hoy y veremos un paisaje desconocido para muchos de nosotros pero que, a su vez, nos mostrará el crecimiento y la evolución de nuestro pueblo. Por eso, si miramos con gusto y nos detenemos en los detalles, advertiremos las huellas que el tiempo ha labrado en esa evolución y descubriremos cómo hemos ido progresando y enriqueciendo nuestra propia identidad.
Posiblemente ésta, por encima de otras, ha sido la labor del fotógrafo, (un enamorado del lugar al que llegó y del que él mismo fue alcalde – aunque farmacéutico antes que nada- , don José Rubio Gálvez): "intemporalizar" el momento para fijarlo eterno en un presente al que todos pertenezcamos, sin distinción de edades ni años, a pesar de que la amplitud cronológica que abarcan las fotografías desmienta esta idea ciertamente romántica.
El innegable valor documental de la muestra sustenta el lado emocional de la mirada y el blanco y negro deviene en color, en pura luz, mediterránea y transparente, con el sabor nostálgico del entonces, cuando vemos el puro río, lleno de sauces - mimbres que decían los de entonces- y sus limpias aguas, a las mujeres lavando en él, a los huertanos sacándole el fruto de su trabajo a las fértiles tierras que riega, a las barcas y al barquero cruzando de un lado a otro de sus orillas a paisanos o vehículos que lo precisen, a la fuerza desmedida de sus aguas cuando las riadas llamaban a la solidaridad de todos para salvar lo que es nuestro; cuando paseamos por sus calles y vemos los enhiestos Pinochos hablando de historia y de fronteras a los que nos visitan, a la iglesia abrazando con su halo protector cualquier cambio urbanístico o remodelación de la plaza, que con tanto orgullo lleva el nombre de Ramón y Cajal en sus adentros… y, sin embargo, con cuánta tristeza -por su imposible recuperación-, miramos las fotos del Palacio de los Marqueses. Siguiendo los pasos de este caminante que desliza la mirada por el pueblo, continúo por las pedanías, siempre por veredas de huerta que me llenan de olores agradables y de estampas irrepetibles del saber hacer de la mujer huertana, -homenajeada en aquel monumento central de la plaza-, y llego hasta La Basca o El Mojón e incluso a las tierras aledañas y vecinas que se extienden más allá de Beniel, hasta El Molino de la Ciudad, el Trasvase Tajo-Segura o la cercana Alquerías, y, al regresar, me detengo en ese dos de febrero y escucho el atronador retumbar de La Traca de la Candelaria.
Vemos, pues, como lo histórico es también documento de importante componente sociológico, económico, urbanístico, demográfico, etnográfico y cultural. Manantial en definitiva -como decíamos al principio- de múltiples veneros que nos refrescan la memoria de saberes.
No puedo acabar estas palabras iniciales con las que me refiero a la maravillosa obra que presentamos sin hacer alusión a los que en ella han trabajado, intervenido y hecho real un sueño que siempre he perseguido en mi labor de alcalde, y que no es otro que darle a la Cultura - ¡así, con mayúsculas!- el protagonismo absoluto que se merece dentro de los proyectos que deseo realizar siempre en beneficio de todos. Porque si algo debe desteñirse de partidismos y enfrentamientos políticos es la mejora de la educación y la cultura de los benielenses. Por eso, este libro ya es patrimonio de todos y en el bien que a todos nos hace, nunca sabré agradecer bastante a los que lo hicieron posible su buen hacer. Gracias, por tanto, en nombre de Beniel y ojalá que este camino iniciado sea germen para otros muchos que vendrán.

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